Puse punto final a la revisión de dos novelas cortas (unas veinte mil palabras cada una) y las envié a sus respectivas editoriales. Quedé un par de días en blanco y de mal humor, como si no supiera bien que hacer. Terminé revisando unos cuantos cuentos, pero sin magia. Hace unas horas, como sin querer, me puse a revisar una nouvelle (cincuenta páginas) muy delirada que escribí en una semana hiper del invierno pasado. Le agregué un par de capítulitos. Y, sobre todo, volví a sentirme bien.
En realidad, mi única obligación antes de fin de año es concluir un prólogo. Doy vueltas alrededor. Paciencia y sale.
miércoles, 19 de diciembre de 2007
sábado, 15 de diciembre de 2007
Navidad distinta
Ojo que esta Nochebuena puede ser distinta.
Hoy Camila tenía una duda:
–Pa ¿por qué nunca estás cuando viene Papá Noel?
Pocas cosas me emocionan. Esta sí.
Es que tenía un brillo distinto en sus ojos, un "ya me di cuenta".
Me sentí como desnudo.
Desde hace un par de navidades que espero la pregunta, pero igual me mató.
Ahora pienso que ya estoy algo cansado de volar en trineo. Que todo me resulta inverosímil. Que la repetición me aburre. Que cada vez se me hace más difícil esa risa cascada. Que los vecinos me piden que vaya a sus casas.
Que tal vez está Navidad Papá Noel y yo nos convertiremos en una unidad orgánica indivisible.
Con Vale, la mayor, fue distinto: la mocosa descubrió la bolsa con el traje debajo de la cama matrimonial, mientras buscaba otra cosa.Yo tenía la cámara de fotos en la mesa y le tomé una con la boca abierta, llena de sorpresa, de asombro, mientras gritaba:
–¡Yo sabía, yo sabía!
Cami tiene ocho y lo está descubriendo.
Hoy Camila tenía una duda:
–Pa ¿por qué nunca estás cuando viene Papá Noel?
Pocas cosas me emocionan. Esta sí.
Es que tenía un brillo distinto en sus ojos, un "ya me di cuenta".
Me sentí como desnudo.
Desde hace un par de navidades que espero la pregunta, pero igual me mató.
Ahora pienso que ya estoy algo cansado de volar en trineo. Que todo me resulta inverosímil. Que la repetición me aburre. Que cada vez se me hace más difícil esa risa cascada. Que los vecinos me piden que vaya a sus casas.
Que tal vez está Navidad Papá Noel y yo nos convertiremos en una unidad orgánica indivisible.
Con Vale, la mayor, fue distinto: la mocosa descubrió la bolsa con el traje debajo de la cama matrimonial, mientras buscaba otra cosa.Yo tenía la cámara de fotos en la mesa y le tomé una con la boca abierta, llena de sorpresa, de asombro, mientras gritaba:
–¡Yo sabía, yo sabía!
Cami tiene ocho y lo está descubriendo.
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