Puse punto final a la revisión de dos novelas cortas (unas veinte mil palabras cada una) y las envié a sus respectivas editoriales. Quedé un par de días en blanco y de mal humor, como si no supiera bien que hacer. Terminé revisando unos cuantos cuentos, pero sin magia. Hace unas horas, como sin querer, me puse a revisar una nouvelle (cincuenta páginas) muy delirada que escribí en una semana hiper del invierno pasado. Le agregué un par de capítulitos. Y, sobre todo, volví a sentirme bien.
En realidad, mi única obligación antes de fin de año es concluir un prólogo. Doy vueltas alrededor. Paciencia y sale.
miércoles, 19 de diciembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario