sábado, 26 de julio de 2008
DEJO VIVO ESTE MONSTRUITO
Había olvidado este blog, una tímida exploración de mi parte. Sin embargo, meses después, veo que sigue aquí, entre el vacío y la nada. Leo las entradas anteriores y recuerdo mis últimas semanas del año pasado. Descubro que para mi un blog tiene el valor de un diario personal, un diario para ser leido por mi mismo. Otros, los que a mí me gustan, los que son leídos por miles, son otra cosa. Los blogs de éxito ponen toda la carne al asador. A mí no se me ocurriría jamás. Mi trabajo es publicar en libros de papel y mis ideas van en esa dirección; y mi energía, mi tiempo, mis ganas. Pero, entretanto, dejo vivo este monstruito, por si tiene ganas de crecer.
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2 comentarios:
Mi querido Pararrayos: le tengo que contar, y lamento ser yo quien corte así su ilusión, que a los monstruos los alimentamos nosotros mismos. Y que un blog puede ser un hermoso lugar de encuentro con los lectores. Que por eso no hay que tenerles miedo. Los blogs no muerden. A lo sumo te mastican. Algunos comentarios, en cambio, sí.
Por ahora yo me quedo cerca y veo qué se le ocurre...
A nota de nada: ¿qué relación hay entre los pararrayos y los payasos, más allá de la similitud fonética? Los payasos me parecen medio tétricos, digo yo.
Un abrazo enorme y sigo esperando por mi café.
Amiga Verónica: con alegría descubro su comentario. Tal vez el monstruito recibirá un suplemento vitamínico, una o dos veces al mes.
Suelo ser tímido al principio, como el trueno antes de ser trueno, para probar el cielo. Los payasos son tétricos y este lo es; a mí tampoco me gusta y no lo puedo sacar! Pararrayos, payasos, hijos del mismo relámpago.
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